Cociente* Inconsciente (o Mi Reino Onírico)

El drama absurdo de la tele no rellenó ninguno de mis agujeros existenciales, y el café medio frio en la taza, junto con el resto de las galletas aburridas, parecía más una nota de suicidio de mi falta de esfuerzo, que el disparador para empezar una nueva mañana.

APRENDER A PERDER.

Pensé en la muerte, pero no quise nombrarla. Era todo muy reciente. Quería disfrazarla de números y entenderla como algo que estuviera fuera de mi alcance. No quería ser parte de ese problema. Pensaba que había tenido mi cuota y que era suficiente.

Período en cuarentena

Se suponía que tenía fecha para cinco días más tarde, así que, en efecto: no me lo esperaba, y de alguna manera llevaba mucho tiempo esperando, sí contamos como mucho tiempo veintitantos días. Lo cual puede ser, por lo visto, cuando nos vemos obligados a quedarnos en casa.

DIAS DE TORMENTA.

Todo el contexto me empujó a encerrarme, entre retiro consentido y castigo autoimpuesto, convirtiéndome en diablo, víctima de mis embrujos, forzándome a no escapar del espejo.

Diciembre Mood.

Parece que esa exigencia va muy bien combinada en esas ciudades que nunca duermen, que a toda hora hay alguien vagando en sus calles o en sus mentes.

Las partes de Praga

Encontrarme a Dalí, tan extraño y desubicado en la ciudad Checa, cuando yo andaba tan extraña y desubicada conmigo misma, fue la conexión que necesitaba.

Buenos Aires fuera de foco.

Un viaje de veintiún horas en un avión viejo con ceniceros en los baños y los asientos duros burlándose de nuestra ansiosa espera. La búsqueda infraganti del Uber en el estacionamiento de Ezeiza y el comentario del conductor (¿uberista?): “si es la primera vez que viene a Argentina tiene que probar la carne, aunque… ¿es... Leer más →

Soy un hada

Un día me vi en el espejo con mis alas puestas y corroboré mis sospechas: soy un hada. Yo pensaba que era bruja, pero no. No lo soy. Soy hada. Aunque mi amiga S me dijera que era obvio, yo no me había dado cuenta antes. Ni porque mis más cercanos me dijeran “campanita” ¡Hasta... Leer más →

Me Muevo.

Me muevo, otra vez. Sin llamarla ni prepararla llegó la hora de partir una vez más, de dejar otra cuevita para siempre. Es como un reloj, un período exacto, una rutina de mi vida que ya no puedo controlar. Esto de partir. Y ya no me cuesta tanto… Duele un poquito el corazón pensando en... Leer más →

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