Tan absurdo como necesario.

Miro mi teléfono sin siquiera tocarlo. No te voy a escribir, porque no quiero saber que sos real, no quiero saber que recién te levantás y no quiero saber que no tenés nada solucionado. Prefiero tu recuerdo inventado revoloteando como un estúpido fantasma que invoca algo que ya me olvidé de mi pasado.

Período en cuarentena

Se suponía que tenía fecha para cinco días más tarde, así que, en efecto: no me lo esperaba, y de alguna manera llevaba mucho tiempo esperando, sí contamos como mucho tiempo veintitantos días. Lo cual puede ser, por lo visto, cuando nos vemos obligados a quedarnos en casa.

Diciembre Mood.

Parece que esa exigencia va muy bien combinada en esas ciudades que nunca duermen, que a toda hora hay alguien vagando en sus calles o en sus mentes.

No vengas.

A veces quiero que me digas cuando vendrás, la hora, el día exacto, a veces quiero saber que no llegarás, que te olvidarás de mí, que quizás tengas otras cosas más importantes que hacer, otro tiempo que matar.

Parece que estafar a los autores que, como yo, buscan ingenuamente ingresar en el mercado literario, es una moda de muchas corporaciones que lucran con los deseos y sueños de quienes sacan las monedas de los rincones.

Viajes: como hacerlo sin el cuerpo.

Ahora, situémonos en San Juan, Argentina. Provincia grande, pero pueblo chico. Un verano caliente y seco, de esos que se ven en las películas mexicanas de Hollywood. Noche igual de ardiente, el bar de moda del momento, ubicado junto a una farmacia y un baldío, que siempre fue baldío, y una estación de servicio cruzando la avenida.

Escapar x2

No pude evitarlo -tampoco quise- y me escapé de nuevo, otra vez, una vez más. No será la última, ni la primera.

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