Viajes: como hacerlo sin el cuerpo.

Ahora, situémonos en San Juan, Argentina. Provincia grande, pero pueblo chico. Un verano caliente y seco, de esos que se ven en las películas mexicanas de Hollywood. Noche igual de ardiente, el bar de moda del momento, ubicado junto a una farmacia y un baldío, que siempre fue baldío, y una estación de servicio cruzando la avenida.

El drama a rayas.

Además: descalza y en corpiño. Así, nunca iba a saber si me iba a quedar bien realmente. Pero era negro, a rayas blancas, nada fuera de lo normal. Nada modía salir pal.

Anocheceres al óleo

Cuando el sol baja, en Tel Aviv parece como si la ciudad entera inmediatamente bajara dos tempos, todo se pone más lento, a la velocidad del sol y su descenso.

Escapar x2

No pude evitarlo -tampoco quise- y me escapé de nuevo, otra vez, una vez más. No será la última, ni la primera.

Confesiones.

Si me preguntan de qué trata les puedo decir que de liberación, si quieren una respuesta más profunda, se trata de huir

Las partes de Praga

Encontrarme a Dalí, tan extraño y desubicado en la ciudad Checa, cuando yo andaba tan extraña y desubicada conmigo misma, fue la conexión que necesitaba.

Buenos Aires fuera de foco.

Un viaje de veintiún horas en un avión viejo con ceniceros en los baños y los asientos duros burlándose de nuestra ansiosa espera. La búsqueda infraganti del Uber en el estacionamiento de Ezeiza y el comentario del conductor (¿uberista?): “si es la primera vez que viene a Argentina tiene que probar la carne, aunque… ¿es... Leer más →

Soy un hada

Un día me vi en el espejo con mis alas puestas y corroboré mis sospechas: soy un hada. Yo pensaba que era bruja, pero no. No lo soy. Soy hada. Aunque mi amiga S me dijera que era obvio, yo no me había dado cuenta antes. Ni porque mis más cercanos me dijeran “campanita” ¡Hasta... Leer más →

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