HECHIZOS Y BRUJAS.

Estos son los únicos dos palos santos que tengo. El más grande desde hace cuatro años. El pedacito más chiquito, va a ser un año en enero (2021). Me parece curioso, que los dos hayan sido regalos de brujas amigas.

El más grande me lo regaló mi primera amiga bruja, o al menos la primera que me lo dijo, y que lo demuestra libremente y con toda convicción. Siempre me lo señaló: “yo soy bruja.”

No me acuerdo exactamente como, ni cuando me lo obsequió, pero sí sé que yo necesitaba una ceremonia curativa, una pócima mágica, algún hechizo o algo que limpiara “mi aura” de malas energías, cambiar ese presente. Sé también, que apareció en sus manos como por arte de magia, y que me lo entregó con la seguridad de que era para mí y para nadie más. Y listo, cerró el asunto, pasamos a otro tema más mundano. Tampoco hacía falta que explicara mucho más.

La primera vez que lo encendí, fue la primera noche que dormí sola, en mi nueva cuevita, después de haber naufragado en un mar de un montón de cosas.

Después de esa vez, creo haberlo prendido menos veces que cantidad de dedos que tengo en mis manos. Solo cuando creo que necesito romper un viejo hechizo, cuando necesito un poco de magia para cambiar mi estado.

También fue ella, la primera persona a la que le dije (entre humos, sahumerios e infusiones) que yo me sentía más hada que otra cosa. Esa vez sí recuerdo como su magia llegó a mí: Ella se levantó sin decirme nada, y yo me quedé sentada en medio de su jardincito de plantas sanadoras y amuletos escondidos en todos los rincones. Apareció un instante después, con un libro (que todavía no le pienso devolver): El libro de los seres imaginarios. Me lo dio con una sonrisa emocionada. “Te encontré”, me dijo, “mi hadita”.

El segundo pedacito de palo santo, me lo dio mi segunda amiga bruja, para mi cumpleaños número 33 que se vino con todo, y abriendo este extraño 2020.

Tres meses antes -en su cumpleaños- ella me comentó sobre un libro de brujas que había conseguido, y algo de “que lindo sería formar un aquelarre todas juntas”. Yo le confesé que yo era un hada, no una bruja, y a ella le pareció graciosa mi respuesta. Pero cuando le conté la historia de mi otra amiga bruja, entendió un montón de cosas, creo que le pareció bastante lógico. Me creyó, y pasamos a hablar de otras cosas.

No estoy muy segura de que ella sepa que es bruja todavía, pero: el palo santo que me regaló para mi cumpleaños, venía con una carta, una vela perfumada y un librito de poemas que ella misma escribió. Claramente eran los elementos para hacerme un hechizo, de esos que hacen a uno más fuerte, porque a mí me funcionó.

Hace un tiempo, leí en algún lado que la especie arbórea que se usa para hacer los palos santos está en peligro de extinción. En otro lado explican que no, que es otra especie diferente. Igual, creo que es mejor ya no consumirlos, encontrar otro medio de sanación u otra forma de limpiar energías, lo cual no veo muy difícil, habiendo tantos seres mágicos y brujas buenas dando vueltas en el ambiente.

Ivana Taft

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Blog de WordPress.com.

Subir ↑

A %d blogueros les gusta esto: