Una isla… o un tren

Nos escapamos unos días. Nos fuimos. “¿A dónde?” “A una isla, a ver el mar”. Una poética respuesta para la idea de sentir el paso del tiempo como una caricia en la mejilla, en la panza llena, en los besos cálidos entre silencios. Con la simple intención de ir perdiendo nuestros pensamientos en la oscura arena o en una botella en el océano.

Sentimos la rutina muy real… mordiéndonos los pies con hambre y desesperación, riéndose de nuestros ojos rojos buscando ensoñación. Andábamos medios dormidos, medios despiertos, sin sabores en la boca, sin colores en el cielo. Entonces volamos.

Y Chipre nos recibió sonámbula, con un cielo de atardecer entre naranjas y grises y un viento fresco que nos indicaba que aún no había empezado la temporada. La ciudad era una ciudad repetida de verano a los pies del mar, con una arena oscura y un paseo de suvenires salados. Hoteles parados en línea como guardianes del mar, devoradores de turistas mirando al horizonte con sus melancólicas ventanas, los restaurantes se mezclaban entre luces y comidas típicas del lugar, como comodín, para los conservadores, los locales internacionales de comida rápida aparecían como stickers aplastados sobre las veredas. No importaba, nada de eso importaba, no era lo que estábamos buscando. Buscábamos que el tiempo no interesara, que el sol se estirara tranquilo en el cielo, que desde la ventana nos saludara el mar y tener el placer de gastarnos en la cama. Estábamos caminando sin ritmo, a ningún lado, queriendo llegar al fin del mundo y desde allí contemplar el centro de la tierra.

Nos volvimos a escapar, primero en bicicleta y después en un auto al revés. Llegamos hasta el fin de la isla y allí empezamos a caminar siguiendo un camino de tierra entre las montañas que tomaban sol mirando las gaviotas volar.

Encontramos el fin del mundo. Era exactamente allí donde quería estar: el agua fresca, el cielo azul, el sol caliente y vos allí, sonriendo como un niño, descubriendo la simpleza de estar ahí también, contemplando, conmigo, en un lugar donde nadie nos podía alcanzar. Soñábamos con no volver y con tampoco quedarnos, pero volvimos, ni tristes ni dolidos. Solo volvímos.

Yo sueño con viajar viajando, tengo la maleta lista, la cámara cargada y un cepillo de dientes en mi bolso de mano, solo tienes que decirme cuando nos vamos.

Yo sueño con viajar viajando, a veces en un avión hacia una isla y a veces en el tren que nos lleva a casa.

I.T

p.d: thanks S for the photo.

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