Tan absurdo como necesario.

Miro mi teléfono sin siquiera tocarlo. No te voy a escribir, porque no quiero saber que sos real, no quiero saber que recién te levantás y no quiero saber que no tenés nada solucionado. Prefiero tu recuerdo inventado revoloteando como un estúpido fantasma que invoca algo que ya me olvidé de mi pasado.

Texto Retrospectivo #2.

Muero desgajándome, ofreciéndome a la hoja expectante, intentando confesarme, descubrirme, reinventarme y muero, para revivir otra vez en cada letra que voy amontonando, en las palabras que se oxidan en mi boca, en las frases que voy dibujando mil veces, y una más, en las profundidades de mi ser.

APRENDER O PERDER.

No es la primera vez que debemos hacerle frente a los problemas, que los planes se ven arruinados, que las cosas no salen como queríamos, que de repente nos sentimos ahogados, presionados, encerrados.

Período en cuarentena

Se suponía que tenía fecha para cinco días más tarde, así que, en efecto: no me lo esperaba, y de alguna manera llevaba mucho tiempo esperando, sí contamos como mucho tiempo veintitantos días. Lo cual puede ser, por lo visto, cuando nos vemos obligados a quedarnos en casa.

Texto Retrospectivo

Te voy a escribir un montón de palabras que no digan nada, en una oración mezclada con yerba y agua caliente, cebando mate en una ventana abierta al sol de la siesta.

DIAS DE TORMENTA.

Todo el contexto me empujó a encerrarme, entre retiro consentido y castigo autoimpuesto, convirtiéndome en diablo, víctima de mis embrujos, forzándome a no escapar del espejo.

Diciembre Mood.

Parece que esa exigencia va muy bien combinada en esas ciudades que nunca duermen, que a toda hora hay alguien vagando en sus calles o en sus mentes.

No vengas.

A veces quiero que me digas cuando vendrás, la hora, el día exacto, a veces quiero saber que no llegarás, que te olvidarás de mí, que quizás tengas otras cosas más importantes que hacer, otro tiempo que matar.

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